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Coches a escala de los años 80 - Turbo, rally y diseño
More about our models
Revive la década del Grupo B, los primeros superdeportivos modernos y los compactos deportivos que marcaron época. Aquí encontrarás miniaturas y maquetas de coches ochenteros en distintas escalas y acabados, ideales para coleccionar por temática, marca o competición.
Coches a Escala 1980s — Réplicas de Colección de la Época
28 coches en miniatura de 1980s — réplicas en fundido a presión y resina de los coches más coleccionados de la época
¿Qué coches a escala 1980s ofrecéis?
Nuestra colección 1980s incluye 28 réplicas a escala en fundido a presión y resina: coches de calle, leyendas del motorsport y ediciones limitadas de la época. Marcas destacadas: Aston Martin, Audi, Chevrolet, Ferrari, Ford, Jaguar.
¿Qué marcas de coches definen 1980s?
1980s produjo coches de Aston Martin, Audi, Chevrolet, Ferrari, Ford, Jaguar, Lancia, Mazda, muchos de los cuales están ahora descatalogados en forma de coche en miniatura y son muy buscados por los coleccionistas. Navega por marca para encontrar modelos específicos de la época.
¿Cuáles son los coches en miniatura 1980s más coleccionables?
Las réplicas 1980s más buscadas son recreaciones en edición limitada de coches de calle y de carreras legendarios. Los coches a escala descatalogados con tirajes bajos (menos de 1.000 piezas) se revalorizan más rápido. El embalaje original y los certificados añaden valor.
¿Qué fabricantes producen coches en miniatura 1980s?
Las réplicas de coches 1980s son producidas por GT Spirit, MCG, Norev, Otto. Las marcas de fundido a presión se centran en coches de calle precisos; los especialistas en resina recrean variantes raras y limitadas no disponibles en otros lugares.
¿En qué escalas están disponibles los coches a escala 1980s?
Los coches a escala 1980s están disponibles en 1:18. La escala 1:18 captura mejor los detalles auténticos de la época: molduras cromadas, cuadros de instrumentos y compartimentos de motor fieles a la era.
¿Por qué los coleccionistas adoran los coches en miniatura 1980s?
1980s produjo algunos de los coches más icónicos de la historia del automóvil, y los fabricantes de coches en miniatura capturan ese legado con un detalle preciso. Las ediciones limitadas de coches de calle y de carreras legendarios de la época son muy codiciadas. Los detalles auténticos de la época convierten estos coches a escala en cápsulas del tiempo del diseño automovilístico.
¿Cómo se envían los coches en miniatura?
Embalaje de 5 capas: caja original, plástico de burbujas, espuma protectora, cartón reforzado y marcas FRÁGIL. Todos los envíos con seguimiento y seguro. Tasa de daños inferior al 0,1%%.
¿Aceptáis devoluciones?
Devoluciones en 14 días para artículos sin usar en su embalaje original. ¿Defectuoso o dañado en el transporte? Sustitución gratuita: contáctanos con fotos en 48 horas.
Los coches a escala de los años 80 condensan una de las décadas más reconocibles de la historia del automóvil: la explosión del turbo, la aerodinámica en cuña, los faros escamoteables y los primeros cuadros digitales que hoy resultan tan retro como futuristas. En esta categoría conviven superdeportivos de póster, compactos deportivos de homologación y auténticas bestias de competición con libreas inolvidables. Para el coleccionista, los ochenta funcionan como una “vitrina completa” porque permiten mezclar calle y circuito sin perder coherencia, y comparar fácilmente piezas diecast y de resina en escalas habituales como 1:18, 1:43 o 1:64 según el espacio disponible.
Coches a escala de los años 80: carácter, tecnología y nostalgia
En términos de diseño, los años 80 son el punto medio entre el clasicismo de los setenta y la sofisticación de los noventa. Aparecen paragolpes integrados, taloneras, ensanchamientos y alerones que no se esconden: forman parte del carácter del coche. Las marcas italianas llevan el dramatismo al extremo con siluetas afiladas, mientras Alemania perfecciona la ingeniería de gran turismo y Japón empieza a exportar deportivos que hoy son culto. En miniatura, esa mezcla se traduce en modelos con mucha presencia visual: colores sólidos, llantas de radios o “turbofan”, y detalles de época como molduras negras y logotipos turbo.
Cuando eliges una maqueta de esta década, hay pequeños rasgos que separan una pieza correcta de una realmente convincente. La altura de suspensión (especialmente en coches de rally y homologación), el ancho real de vías, la forma del alerón trasero y el tamaño del neumático cambian por completo la lectura del modelo en vitrina. En el interior, los ochenta piden asientos tipo Recaro, volantes de tres radios, relojes con grafías finas y, en algunos iconos, instrumentación digital. Muchos coleccionistas combinan diecast con partes practicables para disfrutar de puertas y capós, y resina sellada cuando se busca máxima fidelidad de formas y paneles.
Motorsport y calle: iconos ochenteros para coleccionar
Una de las razones por las que las maquetas de coches ochenteros se coleccionan tan bien es que la competición estaba íntimamente ligada a la calle. Los reglamentos de rally y turismos obligaban a fabricar series de homologación, y las marcas llenaban los catálogos de versiones especiales, kits aerodinámicos y motores turbo. Si te gusta construir una colección con narrativa, los años 80 permiten ordenar la vitrina por campeonatos (WRC, DTM, Grupo C), por tecnologías (turbo, tracción total, fibra) o por “familias” de modelos: un mismo coche en versión de calle, de rally y de circuito. Ese juego de variantes hace que el filtrado por escala y fabricante sea especialmente útil.
Rally y Grupo B: brutalidad a escala
En rally, las miniaturas de rally Grupo B son el corazón emocional de la década. Audi cambió las reglas con el Quattro y su tracción total, Lancia respondió con el Delta S4, y Peugeot llevó el 205 T16 a un nivel de eficacia casi prototipo, mientras máquinas como el Ford RS200 simbolizan la obsesión por la homologación. En escala, estos coches destacan por las tomas de aire, los pasos de rueda descomunales y las baterías de faros auxiliares. Al comparar fabricantes, fíjate en la calidad de las calcas, el tono del blanco o del rojo de la livery y la corrección de las llantas; en rally, un milímetro de postura o una matrícula mal colocada se nota más que en un coupé de calle.
Circuito: turbo, DTM y la edad de oro de la resistencia
Circuito significa, para muchos coleccionistas, la era turbo de la F1 y la edad dorada de la resistencia. En Grupo C, prototipos como los Porsche 956/962, los Jaguar XJR o los Sauber-Mercedes combinan aerodinámica extrema con libreas de patrocinio que, en miniatura, ponen a prueba la impresión y el barnizado. En turismos, el DTM y sus equivalentes europeos convierten berlinas y coupés en máquinas agresivas: BMW M3 E30, Mercedes 190E 2.3-16 y Ford Sierra Cosworth son ejemplos perfectos para vitrinas temáticas. Aquí conviene valorar si prefieres modelos sellados centrados en proporciones y tampografía, o diecast con más “sensación de objeto” y detalles funcionales como ruedas direccionales o suspensiones realistas.
Carretera: superdeportivos, hot hatches y especiales de homologación
En carretera, los ochenta regalan iconos que justifican por sí solos una colección: superdeportivos como el Ferrari F40, el Porsche 959 o el Lamborghini Countach, y también deportivos “alcanzables” que definieron el concepto de coche divertido. Los hot hatches —Peugeot 205 GTI, Renault 5 Turbo o Volkswagen Golf GTI— conviven con especiales de homologación y con la primera ola de deportivos japoneses globales, desde Toyota y Nissan hasta Mazda con su RX-7. En una vitrina 1:18, estas piezas funcionan como protagonistas; en 1:43 o 1:64 puedes permitirte reunir generaciones, versiones y colores para contar la evolución del diseño y la tecnología durante la década.
En España, la nostalgia ochentera tiene además un sabor propio: el despegue del SEAT Ibiza, la cultura del rally en tramos nacionales y la afición por la competición que hoy se vive en circuitos y foros. Por eso, una colección de 1980s no tiene por qué limitarse a exóticos internacionales; también encaja muy bien combinar un superdeportivo italiano con un compacto europeo que se veía a diario en nuestras carreteras, o añadir una pieza de rally que recuerde el ambiente del Rally de España. Este enfoque “de vitrina y memoria” ayuda a que la categoría sea un punto de descubrimiento: puedes empezar con dos o tres modelos emblemáticos y, poco a poco, completar la década por marcas, por países o por disciplinas.
Escalas y materiales: elegir la pieza adecuada para tu vitrina
Para coleccionar por era, la escala es la decisión que más condiciona el resultado final. En escala 1:18 —aproximadamente 25 cm en un turismo estándar— los coches a escala de los años 80 muestran con claridad las líneas en cuña, las rejillas, los alerones y la textura de los interiores; es la escala ideal para “hero cars” y para disfrutar de aperturas si el modelo lo permite. En 1:43 puedes reunir muchos más vehículos por estantería y crear series completas: toda una parrilla de DTM, varias temporadas del Grupo C o una selección de Grupo B con distintas pruebas. Y en 1:64, la década se presta a dioramas urbanos y escenas de rally con gran variedad sin ocupar espacio.
El material también marca el tipo de experiencia. El diecast (metal) suele ofrecer más peso en mano y, en muchos casos, puertas, capó y maletero practicables, algo muy agradecido cuando el coche real era mecánicamente protagonista —un turbo con intercooler visible o un vano motor lleno de tuberías. La resina, por su parte, suele ser sellada, pero permite paneles más finos, formas más precisas en ensanches y aerodinámica, y acabados muy limpios en series limitadas. En los años 80, donde abundan kits de carrocería y variantes, la resina es frecuente para versiones muy específicas, mientras el diecast resulta excelente para modelos “base” que quieres manipular y admirar desde todos los ángulos.
Más allá de escala y material, los ochenta exigen atención al acabado. En coches de competición, busca alineación de patrocinadores, nitidez en la tipografía y un barniz que no “entierre” las calcas; en modelos de calle, el tono de pintura y el brillo importan tanto como la exactitud del emblema. Detalles como fotograbados en rejillas, limpiaparabrisas finos, intermitentes ámbar o pilotos traseros correctamente segmentados cambian la percepción de calidad. Si el fabricante incluye piezas sueltas como espejos o antenas, es buena señal de realismo, pero también conviene pensar en la durabilidad si la maqueta va a salir a menudo de la vitrina. Un buen modelo ochentero debe verse contundente a distancia y seguir siendo creíble a pocos centímetros.
Fabricantes, niveles de acabado y criterios de compra
En el mercado actual encontrarás enfoques muy distintos según el fabricante. Marcas de entrada como Bburago o Solido suelen priorizar robustez y una lectura clara del coche, con una relación calidad-precio ideal para ampliar colección; en 1:18, muchas piezas diecast de este nivel permiten aperturas y un acabado correcto para vitrina doméstica. En gama media, nombres como Norev o IXO acostumbran a ofrecer buenas proporciones y una tampografía cuidada, algo especialmente valioso en rally y turismos ochenteros donde la decoración lo es casi todo. Este escalón es perfecto para construir “series” amplias sin disparar el presupuesto, y para comparar versiones de un mismo modelo sin miedo a duplicar.
Si buscas la máxima fidelidad, conviene mirar a fabricantes premium y especialistas. AUTOart y Kyosho han sido referencias en 1:18 cuando se trata de ajuste de paneles, interiores completos y mecanismos de apertura que se sienten sólidos; Minichamps destaca por su catálogo de competición y por reproducir variaciones finas de temporada; y Spark es habitual en coches de carreras con un nivel de detalle exterior excelente y libreas muy bien resueltas, a menudo en construcción tipo resina. En resina, firmas como GT Spirit u OttOmobile suelen apostar por versiones ensanchadas, ediciones limitadas y modelos que otras marcas no cubren, ideales para cazar “raras avis” ochenteros. La clave está en decidir si priorizas funcionamiento, perfección de forma o variedad temática.
Para que tu colección de 1980s se vea coherente, piensa en la década como un relato: elige un hilo conductor —turbo y aerodinámica, homologación, rally, turismos, superdeportivos— y deja que ese criterio guíe tus próximas incorporaciones. Muchos coleccionistas combinan una o dos piezas grandes en 1:18 con una “línea de apoyo” en 1:43 que complete el contexto, o alternan calle y competición para mostrar cómo un mismo lenguaje de diseño se transformaba en pista. Aprovecha los filtros por escala, material y marca para comparar alternativas antes de decidir; en los años 80, pequeños matices de postura y decoración marcan grandes diferencias. Explora la selección y construye tu propia década, modelo a modelo.