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Toyota Celica GT-Four ST165 #2 C. Sainz / L. Moya Winner Rally Monte Carlo 1991 Kyosho 1:18

Toyota Celica GT-Four ST165 #2 C. Sainz / L. Moya Winner Rally Monte Carlo 1991 Kyosho 1:18
Precio actual: 252,00 €
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Pago seguro con
Ficha técnica
Marca del coche
Toyota
Fabricante de modelos
Kyosho
Escala
1:18
Material
Metal
Estado del modelo
Modelo Nuevo
SKU
08961B
100% auténtico Directo de fabricantes
Cartón de 5 capas Interior relleno de espuma
Devoluciones fáciles 14 días, sin preguntas
Pago seguro Cifrado SSL de 256 bits

Sobre el Toyota Celica GT-Four ST165 #2 C. Sainz / L. Moya Winner Rally Monte Carlo 1991 Kyosho 1:18

TL;DR: El Kyosho Toyota Celica GT-Four ST165 #2 reproduce en diecast a escala 1:18 el coche con el que Carlos Sainz y Luis Moya ganaron el Rally de Montecarlo de 1991. Carrocería con alerón y faros adicionales, llantas de competición y puertas de apertura funcional en un acabado de gama media.

Antes de vestir el azul mundial de Subaru, Carlos Sainz y Luis Moya escribieron sus primeros capítulos de gloria con Toyota, y el Rally de Montecarlo de 1991 fue una de esas victorias que consolidaron su nombre en el Mundial.

Sainz y Moya antes de Subaru: el Toyota que abrió su leyenda

El Rally de Montecarlo de 1991

En 1991 Sainz defendía el título mundial conquistado el año anterior con Toyota, y el Rally de Montecarlo, con su recorrido alpino de nieve y asfalto cambiante, era una prueba que exigía decisiones acertadas sobre neumáticos casi tramo a tramo. El propio trazado montecarlés, con sus famosos tramos nocturnos entre placas de hielo y asfalto seco, había sido durante años terreno favorable para los pilotos con más experiencia en la gestión de neumáticos, un factor que benefició claramente al binomio español en esta edición. Ganarla confirmaba que el Celica GT-Four seguía siendo un coche competitivo frente a la nueva generación de rivales que empezaba a asomar en el calendario.

De Toyota a Subaru, dos etapas de una misma pareja

Sainz y Moya pasarían varias temporadas más con Toyota antes de dar el salto a Subaru en 1995, donde compartirían equipo con Colin McRae. Ver al mismo binomio al volante de dos fabricantes distintos, separados por unos años pero unidos por el mismo copiloto español, ofrece una perspectiva poco habitual sobre cómo cambiaba la competitividad de los equipos de fábrica en el Mundial de Rallies de los noventa.

El Celica GT-Four de Kyosho: librea y aperturas

Carrocería, alerón y detalle de habitáculo

Kyosho reproduce este Celica GT-Four con los faros adicionales sobre el capó, el alerón trasero y los guardabarros ensanchados que distinguían al coche de competición de la versión de calle del modelo. El diecast mantiene el peso propio de la aleación de zinc, apreciable al sacar la pieza de su caja, y las puertas y el capó se abren sobre bisagras metálicas con resistencia firme, revelando un interior con jaula antivuelco, volante deportivo y asientos moldeados con el nivel de detalle habitual de la gama media del catálogo. La numeración «2» y los rótulos de patrocinadores se aplican con bordes limpios sobre la carrocería, sin manchar el color base, un acabado que se luce bien bajo la luz directa de una vitrina. Las llantas llevan el diseño y el offset propios de los coches de competición de la época, encajadas correctamente bajo los pasos de rueda. Frente a una réplica en resina de la misma escala, que ofrecería una carrocería sellada con líneas de corte más finas, este diecast prioriza la posibilidad de abrir capó y puertas para mostrar el interior de competición, algo que muchos coleccionistas de rally valoran tanto como la fidelidad de la pintura exterior.

Comparar dos etapas de una carrera en la misma vitrina

Formato 1:18 y contraste con el Impreza de 1995

Con unos 24 centímetros de largo a escala 1:18, este Celica GT-Four ocupa un espacio similar al del Impreza que Sainz y Moya pilotarían años después con Subaru, lo que permite colocar ambos coches en una misma fila y comparar de cerca cómo cambiaba la aerodinámica de los coches de rally entre una generación y la siguiente. Es una manera directa de seguir la trayectoria de un piloto a través de dos fabricantes distintos, algo que pocos coleccionistas de rally de los noventa pueden resistir. Para quien empieza una colección centrada en Sainz y Moya, este Celica documenta el capítulo anterior a Subaru.

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