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Ferrari 250 GTO #19 24 Hours of Le Mans 1962 Kyosho 1:18

Ferrari 250 GTO #19 24 Hours of Le Mans 1962 Kyosho 1:18
Precio actual: 343,00 €
Agotado

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Ficha técnica
Marca del coche
Ferrari
Fabricante de modelos
Kyosho
Escala
1:18
Material
Metal
Estado del modelo
Modelo Nuevo
SKU
08438A
100% auténtico Directo de fabricantes
Cartón de 5 capas Interior relleno de espuma
Devoluciones fáciles 14 días, sin preguntas
Pago seguro Cifrado SSL de 256 bits

Sobre el Ferrari 250 GTO #19 24 Hours of Le Mans 1962 Kyosho 1:18

TL;DR: Kyosho reproduce en 1:18 el Ferrari 250 GTO #19, que disputó las 24 Horas de Le Mans de 1962, primer año de tres consecutivos en los que el modelo dominó la clase GT. Diecast con capó y puertas abatibles sobre el V12 Colombo de 3 litros. Pieza de referencia para cualquier vitrina centrada en Ferrari de competición.

Kyosho lleva décadas tratando a los Ferrari de competición de los sesenta como algo más que coches bonitos: como documentos mecánicos que merecen capós que se abren y proporciones que se comprueban con calibre, no solo con la vista.

Kyosho y el 250 GTO en el circuito de La Sarthe

Diecast, V12 a la vista y acabado de competición

En la mano, este GTO pesa lo que se espera de un diecast bien construido: la aleación de zinc da al conjunto una densidad que ninguna resina sellada puede igualar. El capó frontal se abre sobre bisagras firmes y revela el V12 Colombo de 3 litros, el bloque que llevó al modelo a imponerse en su categoría en las pruebas de resistencia más duras de Europa. Las puertas siguen el mismo criterio de apertura controlada, sin holguras visibles en las líneas de junta con la carrocería cerrada. Ese tipo de detalle bajo el capó es habitual en la gama de superdeportivos y GT de competición que Kyosho trabajó con mayor intensidad en los años noventa y dos mil, cuando la marca japonesa construyó buena parte de su reputación en Europa.

El número 19 y la librea de carrera

El número 19 se aplica sobre el rojo de competición con un registro nítido, sin bordes difusos ni desplazamientos respecto a la posición que llevó el coche real en pista. La franja del parabrisas y los detalles de patrocinio de la época, cuando los hay, se reproducen con la misma atención, un nivel de acabado que distingue a una réplica de competición bien documentada de una decoración genérica aplicada sin referencia fotográfica.

1962, el primer año de una racha de tres clases consecutivas

El 250 GTO debutó en 1962 y ganó su clase GT en Le Mans ese mismo año, el primero de tres consecutivos en los que el modelo resultaría imbatido en su categoría en la prueba francesa, una racha que ningún rival lograría igualar durante ese periodo. La victoria absoluta de las 24 Horas de 1962 correspondió a otro Ferrari, el prototipo 330 LM, pero fue la GTO la que demostró que un GT homologado para la calle podía sostener el ritmo de una carrera de resistencia completa sin ceder ante los prototipos puros en su propia categoría. Esa combinación de coche de calle y coche de clase mundial es la que sostiene hoy el interés por cualquier GTO documentado con un número de carrera concreto.

El 250 GTO #19 en una colección centrada en Le Mans

Escala, tamaño y presencia junto a otros GT de época

En 1:18 este GTO ronda los 25 centímetros de largo, una medida que respeta bien las proporciones bajas y alargadas del original de Scaglietti y que permite apreciar el capó abombado sobre el motor delantero. Frente al 1:43, donde este mismo coche cabría en la palma de la mano pero perdería buena parte del detalle del motor y del habitáculo, el 1:18 permite mostrar ambos elementos con la resolución que un GT de competición histórico merece. Colocado junto a otros GT europeos de la misma década, el GTO destaca por una carrocería más tensa y unas proporciones más compactas que la mayoría de sus rivales de cilindrada similar.

Rareza, valor de referencia y con qué combinarlo

El 250 GTO se mantiene como una de las referencias más valiosas del automóvil de colección, un estatus que no se traslada directamente al precio de la miniatura pero que explica el cuidado con el que fabricantes como Kyosho documentan cada librea de carrera concreta. Esta pieza funciona bien como ancla de una cronología de Le Mans de los sesenta, o junto a otras GTO de años distintos para mostrar cómo variaba la decoración de un año a otro dentro del mismo equipo. Conviene protegerla de la luz solar directa, como cualquier diecast en rojo de competición, para que la intensidad del color se mantenga fiel al original durante años de exposición en vitrina.

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