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De Tomaso Pantera Negro Kyosho 1:18

De Tomaso Pantera Negro Kyosho 1:18
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Ficha técnica
Marca del coche
De Tomaso
Fabricante de modelos
Kyosho
Escala
1:18
Material
Metal
Estado del modelo
Modelo Usado
SKU
08851BK
100% auténtico Directo de fabricantes
Cartón de 5 capas Interior relleno de espuma
Devoluciones fáciles 14 días, sin preguntas
Pago seguro Cifrado SSL de 256 bits

Sobre el De Tomaso Pantera Negro Kyosho 1:18

TL;DR: La miniatura Kyosho del De Tomaso Pantera negro reproduce en 1:18 el GT italoamericano que combinó diseño de Ghia y un V8 Ford de gran cilindrada a comienzos de los años setenta. Carrocería de zamak, línea baja y tensa, y capó trasero acristalado, en un acabado pensado para coleccionistas de deportivos ítalo-estadounidenses.

El Pantera nació de una combinación poco habitual: carrocería y diseño italianos, mecánica y distribución comercial estadounidenses, con Ford vendiendo el coche a través de su red Lincoln-Mercury en un intento de acercar un GT exótico al comprador americano.

Kyosho y la línea tensa de Tom Tjaarda

Capó trasero acristalado y perfil bajo

El Pantera se reconoce por su capó trasero acristalado, que dejaba ver el V8 central desde el exterior, y por una altura total que apenas superaba el metro, una proporción extrema para un GT de producción de aquella época. Kyosho traslada ese perfil bajo con fidelidad, respetando la línea tensa que Tom Tjaarda dibujó para Ghia, sin las curvas suavizadas que otros deportivos italianos de la misma década sí incorporaban.

Zamak, aperturas y llantas de radios

Las puertas se abren sobre bisagras metálicas firmes, revelando un habitáculo estrecho y deportivo con el salpicadero moldeado con detalle, mientras que el capó trasero permite apreciar el V8 central bajo su cubierta acristalada. Las llantas de radios anchos completan una silueta agresiva, y el peso de la carrocería en zamak confirma la construcción diecast en cuanto se levanta la pieza de su caja, muy alejada de la ligereza de una réplica en resina.

El Pantera y la fusión italoamericana de los setenta

Un V8 Ford para un chasis italiano

Bajo la carrocería de Ghia, el Pantera montaba un V8 Ford de bloque grande, el mismo tipo de motor que impulsaba a los muscle cars americanos de la época, dispuesto en posición central para mejorar el reparto de peso. Esa combinación de mecánica robusta y accesible con un chasis y una carrocería de diseño italiano resultó en un GT con un carácter muy distinto al de sus rivales puramente europeos, más caros y más frágiles de mantener.

Ghia, Lincoln-Mercury y una distribución poco convencional

De Tomaso encargó el diseño a Ghia, entonces bajo control de Ford, y la propia Ford decidió comercializar el Pantera a través de su red de concesionarios Lincoln-Mercury en Estados Unidos, una estrategia inusual que acercó un deportivo de motor central a un público que normalmente no visitaba salones de marcas europeas exóticas. Esa distribución convencional para un coche tan poco convencional forma parte esencial de la historia del modelo.

Un GT singular en la colección

Frente a otros deportivos de motor central de la época

Comparado con los Ferrari o Lamborghini de motor central contemporáneos, el Pantera ofrecía una propuesta mecánica más sencilla y unos costes de mantenimiento más razonables, gracias a la disponibilidad de piezas Ford en cualquier taller. Esa accesibilidad relativa, unida al diseño de Ghia, explica por qué el Pantera sigue teniendo un grupo de seguidores propio, distinto al de los GT italianos más exclusivos de su generación.

Escala, presencia y cuidado del negro en zamak

Con una longitud aproximada de veintidós centímetros, el Pantera en 1:18 mantiene una presencia baja y alargada que contrasta con la de los sedanes o todoterrenos de la misma escala. El negro, un color que expone con facilidad el polvo y las marcas de manipulación, se conserva mejor con una vitrina cerrada y una limpieza ocasional con un paño suave, sin necesidad de productos especiales.

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