10% de descuento en su primer pedido — cree una cuenta gratis

Crear cuenta

De Tomaso Pantera #32 Jaquemin / Deprez 24 Hours of Le Mans 1972 Kyosho 1:18

De Tomaso Pantera #32 Jaquemin / Deprez 24 Hours of Le Mans 1972 Kyosho 1:18
Precio actual: 229.00 
Agotado

Este modelo está agotado. Déjanos tu correo y te avisaremos cuando vuelva a estar disponible.

Ver más modelos De Tomaso
Pago seguro con
Ficha técnica
Marca del coche
De Tomaso
Fabricante de modelos
Kyosho
Escala
1:18
Material
Metal
Estado del modelo
Modelo Usado
SKU
08855B
100% auténtico Directo de fabricantes
Cartón de 5 capas Interior relleno de espuma
Devoluciones fáciles 14 días, sin preguntas
Pago seguro Cifrado SSL de 256 bits

Sobre el De Tomaso Pantera #32 Jaquemin / Deprez 24 Hours of Le Mans 1972 Kyosho 1:18

TL;DR: La miniatura Kyosho del De Tomaso Pantera #32 reproduce en 1:18 el GT que Jaquemin y Deprez pilotaron en las 24 Horas de Le Mans de 1972. Carrocería de zamak con librea de competición, tomas de aire adicionales y preparación de resistencia sobre la base del Pantera de calle diseñado por Ghia.

Correr las 24 Horas de Le Mans exigía de cualquier GT de calle una preparación exhaustiva, y este Pantera número 32 conserva en miniatura esa transformación desde deportivo de carretera hasta coche puro de resistencia.

Kyosho y la preparación de resistencia en zamak

Librea de competición y número de carrera

El número 32 y los colores de carrera se aplican sobre la misma silueta tensa que Tom Tjaarda dibujó para la versión de calle, y Kyosho reproduce esa combinación con una serigrafía nítida que evita el relieve de las calcas de agua. Los nombres de Jaquemin y Deprez, los pilotos que llevaron este Pantera a Le Mans en 1972, aparecen con la misma claridad que en el coche real, un detalle que valoran especialmente quienes coleccionan miniaturas de competición identificadas por tripulación.

Tomas de aire y faldones de resistencia

La preparación para veinticuatro horas de carrera añadía tomas de aire adicionales para mejorar la refrigeración del V8 y unos faldones bajos que modificaban ligeramente la silueta de calle del Pantera, ambos elementos que Kyosho recoge con fidelidad en la carrocería de zamak. Las llantas anchas de competición y los tirantes de sujeción del capó, propios de la preparación de resistencia, completan una miniatura pensada para el aficionado a las carreras más que para el simple coleccionista de deportivos de calle.

El Pantera de Jaquemin y Deprez en Le Mans 1972

De la carretera al circuito de resistencia

El Pantera que salió de fábrica como un GT de calle con motor Ford compartía chasis y mecánica básica con las versiones preparadas para competición, una práctica habitual en el automovilismo de resistencia de los años setenta, cuando los reglamentos de la clase GT exigían una relación estrecha con el modelo de producción. Esa cercanía entre el coche de calle y el de carreras es parte de lo que hace interesante comparar esta miniatura con la versión de serie del mismo modelo.

Le Mans 1972 y la clase GT

Las 24 Horas de Le Mans de 1972 reunieron, junto a los prototipos de la máxima categoría, una nutrida clase GT donde marcas europeas medían la resistencia de sus deportivos de calle preparados para la competición. En ese contexto corrió el Pantera número 32 de Jaquemin y Deprez, una entrada que representa la presencia habitual de GT italoamericanos en los grandes clásicos de resistencia de la época.

Un GT de competición en la colección

Frente a la versión de calle del mismo modelo

Colocar esta réplica de competición junto a un Pantera de calle en la misma vitrina permite apreciar de un vistazo cuánto cambia una carrocería cuando se prepara para veinticuatro horas de carrera: faldones, tomas de aire y una librea que sustituye por completo la pintura lisa del coche de producción. Es una comparación que solo se aprecia bien teniendo ambas versiones en 1:18 lado a lado.

Escala y presencia de un coche de carreras en 1:18

Con una longitud similar a la del Pantera de calle, unos veintidós centímetros, esta versión de competición ocupa el mismo espacio en la vitrina pero atrae la mirada de otra manera, gracias al contraste cromático de su librea. Una limpieza periódica con un paño seco basta para conservar la nitidez de la serigrafía y el brillo del zamak durante años de exposición.

0