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Bugatti Veyron Super Sport Blanco Minichamps 1:18

Bugatti Veyron Super Sport Blanco Minichamps 1:18
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Ficha técnica
Marca del coche
Bugatti
Fabricante de modelos
Minichamps
Escala
1:18
Material
Metal
Estado del modelo
Modelo Nuevo
SKU
100110844
100% auténtico Directo de fabricantes
Cartón de 5 capas Interior relleno de espuma
Devoluciones fáciles 14 días, sin preguntas
Pago seguro Cifrado SSL de 256 bits

Sobre el Bugatti Veyron Super Sport Blanco Minichamps 1:18

TL;DR: El Bugatti Veyron Super Sport 1:18 de Minichamps reproduce en diecast blanco la versión más veloz de la generación Veyron, lanzada en 2010 con el motor W16 de 1200 CV. El capó se abre en esta unidad, dejando ver el bloque simplificado, y la carrocería de zamak aporta el peso que exige un hiperdeportivo de esta categoría.

El Veyron Super Sport llegó en 2010 como la versión más extrema de un coche que ya era extremo de origen, con un objetivo declarado: superar los 430 kilómetros por hora en producción de serie. Minichamps traslada esa ambición a 1:18 con una carrocería diecast que abre el capó delantero, dejando entrever parte de la mecánica bajo la línea aerodinámica.

El Veyron que persiguió el récord de velocidad

Más turbo, más refrigeración, el mismo W16

El Bugatti Veyron original ya había marcado un hito en 2005 al superar los 400 kilómetros por hora en un coche homologado para carretera, pero la marca francesa no se conformó con esa cifra. El Super Sport, presentado en 2010, recibió turbocompresores de mayor caudal, un sistema de refrigeración reforzado y un chasis de fibra de carbono revisado para soportar las cargas aerodinámicas a velocidades superiores a las del modelo base. El motor W16 de 8 litros, con sus dieciséis cilindros dispuestos en cuatro bancadas de cuatro, superó los 1200 caballos de potencia.

Un difusor y unas tomas de aire que delatan la versión

Con esas cifras, Bugatti persiguió y alcanzó una velocidad máxima superior a los 430 kilómetros por hora en pruebas controladas, un resultado que sitúa al Super Sport entre los hiperdeportivos más rápidos jamás homologados, más allá de la polémica posterior sobre las condiciones exactas de la prueba. Minichamps recoge esa versión concreta, no el Veyron original ni el posterior Grand Sport descapotable, y la carrocería lo delata en el difusor trasero ensanchado y las tomas de aire adicionales sobre el motor.

El motor W16 y el capó que se abre en esta miniatura

Una apertura trasera fiel a la arquitectura real

En esta unidad el capó delantero se abre de verdad, un gesto que en el Veyron real no lleva al motor sino al maletero, ya que el W16 se sitúa en posición central-trasera detrás del habitáculo. Minichamps respeta esa arquitectura y reserva la apertura trasera para asomarse a una recreación simplificada del bloque motor, con las tomas de admisión y el laberinto de tubos de intercambiadores que caracterizan al Veyron sugeridos sobre la superficie fundida. El mecanismo de apertura funciona con una resistencia calculada que mantiene la tapa en su posición sin caer por su propio peso.

El peso del zamak como eco del coche real

El peso de la miniatura, notable en la mano nada más sacarla de su base, es la primera señal de que se trata de una carrocería diecast de zamak y no de un modelo aligerado en resina, coherente con el carácter de máquina sobredimensionada que define al Veyron real, un coche que ronda las dos toneladas por la cantidad de refuerzos estructurales y de tracción integral que incorpora. Esa correspondencia entre el peso percibido y el carácter del original es uno de los pequeños aciertos de esta reproducción.

Blanco puro sobre una carrocería de zamak

El blanco es uno de los colores que mejor revela la calidad de una carrocería diecast, porque no esconde ninguna imperfección de la fundición bajo un tono oscuro: cualquier línea de junta irregular o cualquier variación de brillo queda expuesta bajo luz directa. Minichamps aprovecha esa exigencia para mostrar un acabado uniforme en toda la carrocería, con las líneas de las tomas de aire laterales, tan características del diseño de Bugatti, marcadas con nitidez sobre la superficie blanca. El contraste con las llantas oscuras y el logotipo ovalado de Bugatti en el frontal aporta los puntos de referencia visual que ayudan a fechar el modelo. Para un hiperdeportivo con paneles curvados que se funden unos con otros, el blanco actúa casi como una radiografía de la calidad de fundición.

El Bugatti Veyron Super Sport en la vitrina

A 1:18 esta carrocería supera ligeramente los 24 centímetros de longitud, una medida generosa que refleja las proporciones reales de un coche pensado para albergar un motor W16 y dos turbocompresores adicionales respecto al Veyron original. Su peso en zamak lo convierte en una de las piezas más pesadas de cualquier vitrina dedicada a hiperdeportivos modernos, y esa densidad conviene comunicarla eligiendo una peana capaz de sostenerla sin riesgo. Colocado junto a otros hiperdeportivos de la misma década, el Veyron blanco funciona como pieza de referencia por su rareza mecánica, el único W16 de la vitrina frente a los V8 y V12 habituales del segmento. Esa singularidad mecánica, más que el color elegido, es lo que convierte a esta unidad en una pieza de conversación dentro de cualquier colección de superdeportivos contemporáneos.

256,00 €
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