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Peugeot 106 Rallye 1.3 Blanco Norev 1:18

Peugeot 106 Rallye 1.3 Blanco Norev 1:18
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Ficha técnica
Marca del coche
Peugeot
Fabricante de modelos
Norev
Escala
1:18
Material
Metal
Estado del modelo
Modelo Nuevo
SKU
184920
100% auténtico Directo de fabricantes
Cartón de 5 capas Interior relleno de espuma
Devoluciones fáciles 14 días, sin preguntas
Pago seguro Cifrado SSL de 256 bits

Sobre el Peugeot 106 Rallye 1.3 Blanco Norev 1:18

TL;DR: El Peugeot 106 Rallye 1.3 de Norev reproduce en 1:18 el utilitario deportivo que Peugeot aligeró para la competición a comienzos de los noventa, en blanco. La carrocería es de zamak fundido, con capó y puertas que se abren. Una pieza esencial para una colección de hot hatches franceses de la época.

A comienzos de los noventa, Peugeot decidió que su pequeño 106 necesitaba una versión pensada para el rally de base, y la respuesta fue quitar peso antes que añadir potencia: ventanillas más finas, llantas de acero y un equipamiento reducido al mínimo. Norev recupera esa filosofía en 1:18, en el blanco que llevaban la mayoría de las unidades Rallye de fábrica.

El Rallye, la fórmula del peso antes que la potencia

Menos equipamiento, más relación peso-potencia

El Peugeot 106 Rallye no destacaba por un motor especialmente potente para su tiempo, sino por lo que le habían quitado: dirección asistida, elevalunas eléctricos y buena parte del aislamiento acústico desaparecieron de la lista de equipamiento para bajar el peso del conjunto. Ese planteamiento, heredado directamente de la filosofía de homologación para rallies de base, convirtió al 106 Rallye en un coche apreciado por los puristas del volante antes incluso de que se popularizaran los hot hatches más potentes de la década. El motor de 1.3 litros que lleva esta unidad corresponde a la primera versión del Rallye, anterior a la variante de 1.6 litros que llegó después.

Llantas de acero como declaración de intenciones

Mientras el resto de la gama 106 apostaba por llantas de aleación como símbolo de estatus, el Rallye mantuvo llantas de acero pintadas de blanco, una decisión que en su momento resultaba casi provocadora dentro del segmento y que hoy se ha convertido en una de las señas de identidad más reconocibles del modelo entre los aficionados. Norev reproduce esas llantas de acero con la misma sencillez que llevaba el original, sin añadir ningún adorno cromado que no estuviera en el coche real, un gesto de fidelidad que distingue a esta miniatura de otras interpretaciones menos rigurosas del Rallye.

Zamak, capó y puertas en un coche pensado para ser ligero

El contraste entre el peso del zamak y la filosofía del original

Existe una paradoja simpática en reproducir en zamak fundido un coche cuya razón de ser era pesar lo menos posible: la miniatura de Norev tiene una densidad notable en la mano, muy alejada de la ligereza que perseguía el 106 Rallye real. Esa aleación de zinc aporta, sin embargo, una solidez y una resistencia a la manipulación que convienen a cualquier miniatura destinada a pasar años en una vitrina, y las tolerancias de fundición se mantienen dentro de lo esperable para esta franja de precio, con juntas discretas entre el capó, las puertas y el resto de la carrocería.

Capó y puertas que se abren sin artificios

El capó se levanta para mostrar el compartimento del motor y las puertas se abren con un recorrido sencillo, sin ningún mecanismo adicional que distraiga de la sobriedad del modelo original. Ese carácter directo, sin artificios, encaja bien con la filosofía del propio Rallye, un coche que nunca buscó impresionar con extras sino con una experiencia de conducción despojada de lo superfluo. Para el coleccionista, poder abrir capó y puertas añade una capa de interacción que conviene a un modelo tan asociado al mundo del automovilismo de base.

El punto de partida de una saga de hot hatches franceses

A escala 1:18, el 106 Rallye mide poco más de 20 centímetros de largo, una de las medidas más compactas dentro del catálogo de hot hatches de Norev, coherente con el tamaño real de un utilitario pequeño de comienzos de los noventa. Colocado junto a modelos posteriores como el 106 S16 o el 306 S16, el Rallye ocupa el lugar del hermano pequeño y más austero de la familia, el que sacrificaba equipamiento en lugar de sumar cilindrada, y esa comparación directa entre los tres modelos cuenta buena parte de la historia de cómo Peugeot construyó su reputación deportiva durante los años noventa. El blanco de esta unidad, sin ningún efecto metalizado, refleja la luz de manera uniforme y sin sorpresas, que es exactamente el tipo de acabado que llevaban la mayoría de los Rallye que salieron de fábrica. Para una colección centrada en el automovilismo de base, este 106 Rallye es una pieza casi obligatoria.

El origen austero de una familia de hot hatches

El 106 Rallye rara vez es la pieza más llamativa de una vitrina, pero suele ser la más querida por quienes conocen la historia detrás de sus llantas de acero y su equipamiento reducido. Norev lo ofrece en un formato accesible dentro de su gama de utilitarios deportivos franceses, con la solidez del zamak y capó y puertas funcionales, sin pretender competir en espectacularidad con los modelos más potentes de la marca. Para quien está construyendo una colección dedicada a los hot hatches franceses de los noventa, empezar por este Rallye antes de sumar el 106 S16 o el 306 S16 respeta el orden real en el que Peugeot fue subiendo la apuesta deportiva de su gama, modelo a modelo, década tras década.

El precio original era: 65,00 €.El precio actual es: 61,00 €.
El precio original era: 65,00 €.El precio actual es: 61,00 €.
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