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Mercedes 300 SEL 6.8 #35 H. Kelleners Hockenheim 1973 Minichamps 1:18

Mercedes 300 SEL 6.8 #35 H. Kelleners Hockenheim 1973 Minichamps 1:18
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Ficha técnica
Marca del coche
Mercedes
Fabricante de modelos
Minichamps
Escala
1:18
Material
Metal
Estado del modelo
Modelo Usado
SKU
100713435
100% auténtico Directo de fabricantes
Cartón de 5 capas Interior relleno de espuma
Devoluciones fáciles 14 días, sin preguntas
Pago seguro Cifrado SSL de 256 bits

Sobre el Mercedes 300 SEL 6.8 #35 H. Kelleners Hockenheim 1973 Minichamps 1:18

TL;DR: El Minichamps Mercedes 300 SEL 6.8 #35 recrea en diecast 1:18 el turismo de competición que Helmut Kelleners pilotó en Hockenheim en 1973, dentro de la tradición de gigantes berlina que AMG llevó a las pistas europeas a comienzos de los setenta. Carrocería berlina, proporciones generosas y acabado en zamak documentan una era distinta del automovilismo de turismos.

A comienzos de los setenta, un preparador entonces incipiente llamado AMG convirtió la berlina más grande de Mercedes en un arma de competición. Este 300 SEL 6.8 de Kelleners pertenece a esa misma tradición.

El Mercedes 300 SEL 6.8 y la leyenda de la «Rote Sau»

AMG y el gigante de los turismos europeos

El Mercedes 300 SEL 6.8 era, en su versión de calle, la berlina más grande y lujosa de la marca, un coche pensado para el confort más que para la velocidad. A comienzos de los setenta, el preparador AMG, entonces todavía independiente de Mercedes-Benz, decidió llevar precisamente esa berlina a la competición de turismos, alojando bajo su capó un V8 de gran cilindrada y reforzando el chasis para soportar el peso añadido. El resultado se ganó el sobrenombre de «Rote Sau», por su color y por lo poco convencional que resultaba ver una berlina de ese tamaño peleando por posiciones adelantadas frente a coches mucho más ligeros.

Helmut Kelleners entre los pilotos de aquella era

Helmut Kelleners formó parte del grupo de pilotos que AMG puso al volante de sus berlinas de competición durante aquellos primeros años setenta, en un campeonato europeo de turismos que reunía maquinaria muy dispar sobre la misma parrilla. Este 300 SEL 6.8 con el número 35 documenta su paso por Hockenheim en 1973, uno de los muchos circuitos europeos donde estas berlinas convertidas en coches de carreras se dejaron ver durante aquella temporada.

La miniatura Minichamps en diecast 1:18

Carrocería berlina y proporciones de un turismo de competición

Minichamps reproduce la carrocería berlina del 300 SEL 6.8 con sus proporciones generosas intactas, sin recortar la longitud ni la altura que hacían de este coche una rareza en la parrilla de turismos de los setenta. El número 35 aparece definido en las puertas y el techo, siguiendo la disposición habitual de las berlinas de competición de la época, y la carrocería en zamak transmite un peso considerable en la mano, coherente con la escala de un coche que ya era voluminoso en su versión de calle. Las llantas anchas y los pasos de rueda ensanchados respetan las modificaciones que AMG introdujo para dar cabida a neumáticos de competición, uno de los rasgos visuales más característicos de esta berlina convertida en máquina de carreras.

Espacio en vitrina y nivel de acabado para una berlina de carreras

A escala 1:18, este Mercedes mide bastante más que un monoplaza o un cupé deportivo de la misma escala, lo que conviene tener presente al planificar el espacio en la vitrina. Dentro de una colección de turismos clásicos de Group Racing, esta berlina ocupa un lugar propio junto a otros gigantes de los setenta, con un acabado de Minichamps que se sitúa en un nivel intermedio de precio, con pintura roja uniforme bajo luz directa y sin irregularidades visibles en los cantos de las puertas. Es una pieza menos habitual que los monoplazas de Fórmula 1 de la misma marca de diecast, y ese carácter distinto es parte de su atractivo para quien busca variar el tipo de vehículo dentro de su colección.

Un turismo distinto para variar cualquier colección

Un 300 SEL 6.8 de competición no se parece a nada más en una vitrina dedicada a la Fórmula 1 o a los turismos modernos, y esa es precisamente su gracia: recuerda una época en la que una berlina de lujo podía convertirse en una «Rote Sau» capaz de pelear con coches mucho más ligeros. Para quien colecciona turismos históricos europeos de los setenta, esta pieza de Kelleners aporta variedad y una historia distinta a la que ofrecen los monoplazas convencionales.

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