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Ford Capri RS2600 Mk1 Silver Blue Minichamps 1:18

Ford Capri RS2600 Mk1 Silver Blue Minichamps 1:18
Precio actual: 161,00 
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Ficha técnica
Marca del coche
Ford
Fabricante de modelos
Minichamps
Escala
1:18
Material
Metal
Estado del modelo
Modelo Usado
SKU
150089072
100% auténtico Directo de fabricantes
Cartón de 5 capas Interior relleno de espuma
Devoluciones fáciles 14 días, sin preguntas
Pago seguro Cifrado SSL de 256 bits

Sobre el Ford Capri RS2600 Mk1 Silver Blue Minichamps 1:18

TL;DR: El Ford Capri RS2600 Mk1 de Minichamps reproduce en diecast, a escala 1:18, el cupé de calle que Ford homologó para el Grupo 2 a inicios de los 70. Con acabado azul plata y piezas móviles, la fundición captura las proporciones largas de capó que definieron el Capri original.

Cuando Ford lanzó el Capri en 1969 lo vendió como «el coche que siempre te prometiste», un cupé de proporciones largas al estilo americano pero con mecánica europea. La versión RS2600 llevó ese planteamiento a la pista, con un V6 Colonia de 2,6 litros pensado para cumplir la homologación del Grupo 2. Minichamps reproduce esa variante concreta en 1:18.

El Ford Capri RS2600 y la era del Grupo 2

Homologación y el V6 Colonia de 2,6 litros

El Grupo 2 de turismos exigía que el fabricante vendiera al público un número mínimo de unidades con la misma mecánica que competía en pista, y el RS2600 nació exactamente para eso. Bajo el capó montaba el V6 Colonia de 2,6 litros, una unidad ligera y compacta que Ford ya usaba en otros modelos europeos, aquí ajustada para entregar la potencia que el reglamento permitía explotar en carreras de resistencia.

Éxitos en el Campeonato Europeo de Turismos

El equipo oficial de Ford Colonia llevó el Capri RS2600 a competir contra berlinas como el BMW 2800 CS y el Opel Commodore en el Campeonato Europeo de Turismos de comienzos de los 70, y la victoria en las 24 Horas de Spa de 1971 quedó como uno de los resultados más citados de aquella generación del modelo. Esa procedencia deportiva justifica el interés que despierta hoy entre coleccionistas de coches europeos de época, mucho más allá de lo que su cifra de ventas como turismo de calle habría sugerido por sí sola. El RS2600 no fue un coche fabricado en grandes series; su condición de homologación especial lo mantuvo como una variante minoritaria dentro de la gama Capri Mk1, lo que añade una capa de rareza a cualquier reproducción fiel de la carrocería y las llantas de época.

La reproducción de Minichamps en diecast a escala 1:18

Tolerancias del zamak y el acabado azul plata

Minichamps trabaja este Capri en diecast, un material que en 1:18 aporta el peso y la estabilidad dimensional que muchos coleccionistas buscan frente a piezas más ligeras en resina. El proceso de fundición a presión deja tolerancias algo más generosas que las de una carrocería moldeada a mano, visibles en juntas y líneas de separación un punto más anchas, un compromiso habitual del zamak que se compensa con una resistencia al manejo que la resina no ofrece en la misma medida. El acabado azul plata reproduce uno de los tonos disponibles en el catálogo original del Capri Mk1, y sobre metal el brillo se percibe uniforme bajo la luz directa, sin las variaciones de profundidad que a veces aparecen en pinturas aplicadas sobre plástico.

Piezas móviles y equipamiento fiel a la versión de calle

El modelo incorpora piezas móviles: un panel articulado se abre y permanece en la posición elegida sin caer solo, lo que permite exponerlo con detalles interiores a la vista si el coleccionista así lo prefiere. Las llantas, los retrovisores exteriores y las molduras cromadas siguen la línea del Capri de calle, no la del coche de competición aligerado, coherente con la idea de reproducir la versión homologada para circulación y no un ejemplar de carreras despojado de acabados. Ese enfoque conservador beneficia además a quien busca un coche de calle reconocible, más que una réplica de circuito difícil de encajar junto a otros turismos de la vitrina.

Un cupé europeo frente a sus rivales de época

En el terreno del coleccionismo, el Capri Mk1 compite por espacio en la vitrina con otros cupés europeos de finales de los 60 y comienzos de los 70, una época en la que casi cada fabricante continental tenía su propia interpretación del formato dos más dos. Frente a las réplicas en resina de tirada limitada que cubren las versiones de competición más extremas del Capri, Minichamps ofrece aquí una alternativa en diecast centrada en la versión homologada para calle, con un precio más accesible y una producción menos restringida. Esa diferencia de enfoque no resta mérito a ninguna de las dos vías: la resina permite carrocerías de competición aligeradas con detalles imposibles de fundir en metal, mientras que el diecast garantiza solidez y un coste por unidad más razonable para quien quiere construir una colección amplia de turismos de los 70. A escala 1:18 el Capri ronda los 21 centímetros de longitud, una medida que se acomoda bien junto a otros cupés de la época sin dominar la balda como lo haría un modelo americano de proporciones mayores. Para quien empieza a reunir la generación de turismos europeos de aquella década, esta reproducción funciona como punto de partida razonable antes de invertir en piezas de tirada más reducida.

Un clásico europeo accesible para la vitrina

Añadir este Ford Capri RS2600 a una colección de turismos clásicos aporta una pieza con procedencia deportiva verificable sin exigir el desembolso de una edición limitada en resina. Su tamaño en 1:18 y el acabado azul plata lo convierten en un ejemplar vistoso incluso lejos de la primera fila de la vitrina, y las piezas móviles permiten variar la presentación según el espacio disponible. Quien ya posee berlinas rivales de la época, como algún cupé alemán del mismo campeonato, encuentra en este Capri un contrapunto directo que enriquece cualquier estantería dedicada al automovilismo de turismos de los 70. Comprar este modelo tiene sentido tanto para quien inicia una colección centrada en Ford como para quien busca completar una serie sobre el Grupo 2 europeo, dos motivaciones distintas que este mismo coche satisface igual de bien. Basta con imaginarlo junto a un BMW 2800 CS o un Opel Commodore de la misma vitrina para entender por qué esta rivalidad de circuito sigue generando interés décadas después.

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