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Nissan Skyline GT-R BNR32 Nismo Gris Otto 1:18

Nissan Skyline GT-R BNR32 Nismo Gris Otto 1:18
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Ficha técnica
Marca del coche
Nissan
Fabricante de modelos
Otto
Escala
1:18
Material
Resina
Estado del modelo
Modelo Nuevo
SKU
OT411
100% auténtico Directo de fabricantes
Cartón de 5 capas Interior relleno de espuma
Devoluciones fáciles 14 días, sin preguntas
Pago seguro Cifrado SSL de 256 bits

Sobre el Nissan Skyline GT-R BNR32 Nismo Gris Otto 1:18

TL;DR: Miniatura 1:18 en resina del Nissan Skyline GT-R BNR32 con preparación Nismo, año 1993, firmada por Otto, en gris. Carrocería sellada de una sola pieza, sin partes practicables, con proporciones ajustadas al capó abombado y a las llantas de plato ancho. Representa el deportivo japonés que dio origen al apodo Godzilla.

Pocos deportivos japoneses acumulan tanto respeto entre coleccionistas como el R32, y esta miniatura en gris Nismo lo trata con la seriedad que merece.

Resina y fidelidad de un icono JDM

Al ser una carrocería sellada de una sola pieza, sin puertas ni capó practicables, toda la fidelidad se concentra en las proporciones exteriores del R32: el capó ligeramente abombado, los pasos de rueda ensanchados respecto al Skyline de calle convencional y las llantas de radios anchos que definieron la estética Nismo. El gris del acabado no compite con el propio diseño, dejando que las líneas de la carrocería hablen por sí solas bajo la luz de vitrina. Las líneas de las puertas se leen como surcos finos y regulares, una precisión que la resina consigue gracias a tolerancias de molde más ajustadas que las del troquelado en zamak.

El BNR32 y su leyenda en el Grupo A

El Skyline GT-R de esta generación dominó de forma tan aplastante el Grupo A japonés y australiano que le valió el apodo de Godzilla entre los aficionados y la prensa especializada. Su tracción integral ATTESA y el motor turboalimentado RB26DETT se convirtieron en referencia técnica para toda una generación de deportivos japoneses posteriores. Esa reputación de dominio en pista es la que sostiene el interés de esta miniatura mucho después de que el coche real dejara de competir.

Pieza central de una serie JDM

Junto a otros deportivos japoneses de los 90, el R32 ocupa un lugar de referencia obligada en cualquier vitrina dedicada al JDM. Conviene manipular la resina con cuidado por su fragilidad y mantenerla lejos de golpes que dañarían las llantas de radios finos. Una pieza que sostiene por sí misma el peso simbólico de toda una era del automovilismo japonés.

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