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Ford Escort II RS1800 #32 K. Ludwig Nürburgring Winner 1976 Minichamps 1:18

Ford Escort II RS1800 #32 K. Ludwig Nürburgring Winner 1976 Minichamps 1:18
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Ficha técnica
Marca del coche
Ford
Fabricante de modelos
Minichamps
Escala
1:18
Material
Metal
Estado del modelo
Modelo Usado
SKU
100768432
100% auténtico Directo de fabricantes
Cartón de 5 capas Interior relleno de espuma
Devoluciones fáciles 14 días, sin preguntas
Pago seguro Cifrado SSL de 256 bits

Sobre el Ford Escort II RS1800 #32 K. Ludwig Nürburgring Winner 1976 Minichamps 1:18

TL;DR: El Minichamps Ford Escort II RS1800 #32 es un diecast 1:18 del coche de turismos con el que Klaus Ludwig ganó en el Nürburgring en 1976. Reproduce la carrocería ensanchada del Grupo 2 y la librea de competición de aquella temporada, una etapa temprana en la carrera de uno de los pilotos alemanes más laureados.

Antes de sumar tres victorias en Le Mans, Klaus Ludwig se curtió al volante de Ford Escort preparados para el Campeonato Alemán de turismos, y este Escort RS1800 documenta precisamente esa etapa formativa en el Nürburgring de 1976.

El Escort RS1800 en el Grupo 2 de turismos

Carrocería ensanchada y preparación de circuito

El Escort RS1800 no solo compitió en rally: bajo el reglamento del Grupo 2 de turismos, los preparadores de la época ensanchaban los pasos de rueda y ajustaban la suspensión para dar cabida a neumáticos más anchos y a una geometría más agresiva que la del coche homologado para tierra. Esa versión de circuito, con el motor Cosworth BDA afinado para régimen más alto, corría en trazados como el Nürburgring dentro de campeonatos de turismos que en Alemania atraían tanto público como el propio rally. El reglamento de Grupo 2 permitía además modificaciones en la distribución de peso y en el sistema de frenos, ajustes que en un circuito permanente resultaban decisivos frente a las etapas de rally.

Klaus Ludwig antes de sus victorias en Le Mans

Klaus Ludwig, que años después ganaría tres veces las 24 Horas de Le Mans y se convertiría en una de las figuras más reconocidas del automovilismo alemán, empezaba en estos años a construir su reputación precisamente en coches como este Escort de turismos. La victoria en el Nürburgring de 1976 forma parte de esa etapa formativa. Ese tipo de trayectoria, del turismo de circuito al programa de resistencia de fábrica, era habitual entre los pilotos alemanes de la época y ayuda a entender el interés de este Escort concreto.

El acabado de Minichamps en un Escort de turismos

Ajuste de carrocería y llantas de competición

Minichamps reproduce la carrocería ensanchada de esta versión de circuito con los pasos de rueda más pronunciados que los del Escort de rally de la misma familia, sin confundir ambas preparaciones bajo un mismo molde genérico. Las llantas de competición, más anchas que las de calle, se calzan con el offset correcto dentro de esos pasos ensanchados. El capó y el maletero se abren sobre bisagras metálicas con la misma resistencia que el resto del catálogo de Minichamps para esta familia de coches, permitiendo mostrar el motor Cosworth BDA sin que el panel caiga de golpe.

Rotulación #32 y detalle de cabina de carreras

El número 32 y el resto de la rotulación de época se aplican con un registro preciso sobre la carrocería, siguiendo la documentación fotográfica disponible de los turismos alemanes de 1976. En el interior, el arco de seguridad y el asiento de competición se reproducen con la sobriedad propia de un coche de circuito, distinto del habitáculo algo más protegido de la versión de rally que corría sobre tierra y grava.

El Escort de circuito frente al Escort de rally en una misma colección

Puesto junto al Escort de rally de la misma familia en una vitrina, este ejemplar de turismos completa el retrato de un coche que Ford supo adaptar a disciplinas muy distintas con la misma base mecánica. A unos 22 centímetros de largo, ambas versiones comparten huella de estante sin dificultad. El peso del zamak en mano transmite la solidez que conviene a una réplica pensada para durar en una vitrina durante años. Para quien sigue la carrera de Klaus Ludwig más que la del propio coche, este #32 aporta el valor añadido de documentar uno de sus primeros pasos hacia el podio.

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