
Citroen 2CV Paris Mon Amour Norev 1:18

Ahorras 3,50 €
Precio más bajo de los 30 días anteriores a la reducción: 70,00 €
Ficha técnica
- Marca del coche
- Citroen
- Fabricante de modelos
- Norev
- Escala
- 1:18
- Material
- Metal
- Estado del modelo
- Modelo Nuevo
- SKU
- 181474
- Año
- 1986
- Época
- 1980s
- Tipo de carrocería
- Sedán
- Clase de vehículo
- Microcoches
- Partes móviles
- Sí
- Estado del embalaje
- Nuevo
- Tipo de modelo
- Modelos de Calle
- EAN / GTIN
- 3551091814740
Sobre el Citroen 2CV Paris Mon Amour Norev 1:18
TL;DR: El Citroën 2CV «Paris Mon Amour» de Norev reproduce a escala 1:18 el utilitario francés fabricado en 1986, con carrocería diecast, puertas, capó y maletero abribles, y una librea especial dedicada a la capital. Encaja en vitrinas dedicadas al automóvil popular francés y en series temáticas del «pato».
Pocos coches resumen la Francia de posguerra como el 2CV, y Norev lo sabe: cada edición temática añade una capa de relato al chasis más sencillo del automovilismo europeo. Esta versión «Paris Mon Amour» toma el utilitario de 1986, ya en sus últimos años de fabricación, y lo viste con una identidad propia pensada para el coleccionista que busca algo distinto al 2CV de serie.
El utilitario de 1986 y la librea «Paris Mon Amour»
El 2CV en su etapa final de producción
Citroën lanzó el 2CV en 1948 como respuesta a una Francia rural que necesitaba un coche barato, ligero y capaz de cruzar un campo arado sin romper los huevos que llevara en el asiento trasero. La unidad que reproduce este Norev corresponde a 1986, dentro de la fase final de fabricación en la planta portuguesa de Mangualde, cuando el modelo ya convivía con sustitutos más modernos pero seguía vendiéndose por su sencillez mecánica y su bajo coste de mantenimiento. El motor bicilíndrico refrigerado por aire y la suspensión de ballestas interconectadas, visibles en el perfil bajo de la carrocería, siguen siendo la seña de identidad que Norev respeta en las proporciones del chasis.
Zamak, puertas y maletero abribles
Norev fabrica esta miniatura en zamak, una aleación de zinc que aporta peso real al levantar la pieza de su caja y mantiene la geometría de la carrocería estable con los años. Las puertas, el capó y el maletero se abren, lo que en un coche con paneles tan planos como el 2CV permite apreciar el salpicadero mínimo y los asientos tipo hamaca que definieron la filosofía de confort del modelo. La pintura de la librea «Paris Mon Amour» se asienta sobre una carrocería metálica, con un acabado uniforme que resiste mejor el paso del tiempo en vitrina que las piezas de plástico ligero. El ajuste de las piezas móviles se nota firme al manipularlas, sin holguras que delaten un montaje descuidado.
Coleccionismo del 2CV y comparación de escalas
Por qué el «pato» sigue llenando vitrinas
El 2CV ocupa un lugar propio en el coleccionismo europeo porque no compite por potencia ni por lujo, sino por el cariño que despierta como símbolo de la Francia popular de posguerra. Las series temáticas como «Paris Mon Amour» amplían ese atractivo más allá de las versiones de calle estándar, y permiten construir una vitrina centrada en un único modelo con variaciones de librea en lugar de perseguir marcas distintas. Para el coleccionista español, el 2CV comparte ese espíritu con el Seat 600 de la misma época: ambos fueron el primer coche de muchas familias, y esa memoria compartida explica por qué una miniatura tan modesta mecánicamente despierta tanto interés en coleccionismo.
1:18 frente a 1:43 para una serie dedicada al 2CV
A 1:18 esta carrocería mide en torno a 24 centímetros, un tamaño que permite apreciar el techo de lona replegable y el detalle de los faros redondos sin necesitar lupa. La escala 1:43, habitual en el coleccionismo de kiosco español, ofrece más variedad de liveries por el mismo espacio de estantería pero sacrifica el detalle interior y la posibilidad de abrir puertas. Quien ya tiene varios 2CV a 1:43 y quiere una pieza central para la vitrina encuentra en este 1:18 el salto de escala que justifica pagar más por unidad.
Dónde encaja esta edición en una colección francesa
Esta edición «Paris Mon Amour» funciona mejor como pieza de acento dentro de una vitrina dedicada al automóvil francés popular, junto a un Renault 4L o un Peugeot 205 de la misma década, que como unidad aislada. El acabado en zamak y las puertas abribles sitúan la pieza en un nivel medio de la producción Norev, por encima del diecast de iniciación pero lejos de las ediciones limitadas en resina de otros fabricantes. Es una miniatura honesta sobre lo que ofrece: ningún V8 que admirar bajo el capó, solo la sencillez de un coche que motorizó a Francia durante más de cuatro décadas. Para quien colecciona historia social sobre ruedas antes que caballos de potencia, esta pieza cumple exactamente lo que promete.















