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Chevrolet Corvette C2 Sting Ray Saddle Tan GT Spirit 1:12

Chevrolet Corvette C2 Sting Ray Saddle Tan GT Spirit 1:12
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Ficha técnica
Marca del coche
Chevrolet
Fabricante de modelos
GT Spirit
Escala
1:12
Material
Resina
Estado del modelo
Modelo Nuevo
SKU
GT1004
100% auténtico Directo de fabricantes
Cartón de 5 capas Interior relleno de espuma
Devoluciones fáciles 14 días, sin preguntas
Pago seguro Cifrado SSL de 256 bits

Sobre el Chevrolet Corvette C2 Sting Ray Saddle Tan GT Spirit 1:12

TL;DR: El Chevrolet Corvette Sting Ray de 1963 en Saddle Tan de GT Spirit reproduce a 1:12 en resina el único año con luneta trasera partida de la historia del Corvette. La carrocería sellada, sin partes que se abran, aprovecha la escala grande para mostrar cada línea de la carrocería diseñada por Bill Mitchell.

Solo durante un año, 1963, el Corvette Sting Ray lució una luneta trasera dividida en dos, una decisión estética de Bill Mitchell que el ingeniero jefe Zora Arkus-Duntov consideró un obstáculo para la visibilidad y que desapareció al año siguiente. GT Spirit fija ese momento exacto en resina a 1:12, una escala que multiplica el tamaño habitual del 1:18 y deja ver con claridad cada línea de aquella carrocería irrepetible.

El Corvette Sting Ray de 1963, el año de la luneta partida

Bill Mitchell, Zora Arkus-Duntov y un desacuerdo de diseño

La segunda generación del Corvette, conocida como C2, debutó en 1963 con un diseño firmado por Bill Mitchell, entonces responsable de diseño de General Motors, inspirado en su propio prototipo de competición Stingray. Mitchell defendía una luneta trasera dividida por una barra central que reforzaba visualmente la línea de techo, pero Zora Arkus-Duntov, el ingeniero al frente del desarrollo del Corvette, consideraba que esa barra comprometía la visibilidad trasera del conductor. El desacuerdo se resolvió a favor del diseño de Mitchell solo para el primer año de producción: desde 1964, la luneta pasó a ser una sola pieza de cristal, dejando 1963 como el único año con esta característica tan buscada por los coleccionistas.

Suspensión trasera independiente y motor de inyección

Más allá de la estética, el C2 de 1963 introdujo cambios mecánicos relevantes para el Corvette: una suspensión trasera independiente que mejoraba notablemente el comportamiento del coche frente a la generación anterior, y la posibilidad de equipar un motor V8 con inyección de combustible, una opción minoritaria pero significativa dentro de la gama de aquel primer año. Estos avances técnicos, sumados al rediseño completo de la carrocería, convirtieron al C2 de 1963 en un punto de inflexión para el modelo, no solo un cambio de chapa sobre la mecánica anterior. Es ese conjunto, diseño irrepetible y mecánica renovada, lo que da al año 1963 su peso específico dentro de la historia del Corvette.

GT Spirit y el detalle que permite la escala 1:12

Una carrocería sellada de una sola pieza

A 1:12, el Corvette Sting Ray de GT Spirit dobla aproximadamente el volumen de una miniatura a 1:18, y esa escala mayor permite trabajar líneas de carrocería y detalles de acabado que a escala más pequeña quedarían comprimidos. La carrocería es una pieza sellada, sin puertas ni capó que se abran, lo que permite a GT Spirit concentrar todo el esfuerzo de fundido en la fidelidad de la línea exterior, incluida esa luneta trasera dividida que define al año 1963. Sin bisagras que resolver, la curva del techo y el reparto de las dos lunetas se mantienen exactos, sin el escalón que introduciría un mecanismo articulado en esa zona tan característica del diseño.

El tono Saddle Tan bajo la luz de vitrina

El tono Saddle Tan aporta una calidez distinta a la habitual en las miniaturas de Corvette, alejada de los rojos y blancos que dominan buena parte del catálogo dedicado al modelo. Sobre la carrocería de resina, este color canela se beneficia de una superficie sin interrupciones: la laca corre limpia desde el frontal hasta la cola, y bajo luz directa el matiz se lee cálido sin resultar apagado. A esta escala, además, cualquier variación de tono resulta mucho más visible que en un 1:18, así que la uniformidad del acabado importa todavía más de lo habitual.

1:12 frente a 1:18, qué gana y qué exige esta escala

Elegir una miniatura a 1:12 en lugar del habitual 1:18 tiene consecuencias claras para el coleccionista. La pieza ocupa casi el doble de espacio en la vitrina, algo que conviene tener en cuenta antes de comprar, pero a cambio permite apreciar detalles de carrocería, como la propia luneta dividida de este Corvette, con una claridad que la escala más pequeña no puede ofrecer. GT Spirit aprovecha ese espacio adicional para trabajar líneas de junta simuladas y detalles de acabado que a 1:18 quedarían reducidos a simples marcas superficiales. El precio también refleja ese salto de escala: una pieza a 1:12 exige más resina, más tiempo de fundido y más superficie que pintar, por lo que suele situarse en un tramo superior al de una miniatura equivalente a 1:18 del mismo fabricante. Para quien colecciona por detalle antes que por cantidad de piezas en la vitrina, esa diferencia de escala compensa el espacio adicional que exige.

Una pieza central para una vitrina dedicada al Corvette

Por su tamaño y por la rareza del año que representa, este Corvette Sting Ray de 1963 funciona bien como pieza central de una vitrina dedicada al modelo, más que como una unidad más entre muchas. Colocarlo junto a generaciones posteriores del Corvette permite mostrar el punto exacto en el que el modelo pasó de deportivo convencional a un diseño con personalidad propia, luneta partida incluida. El tono Saddle Tan, poco habitual en el catálogo, añade además una nota de color distinta frente a los rojos y blancos más comunes. Para el coleccionista de Corvettes clásicos, sumar el único año con esta carrocería específica es casi un paso obligado antes de completar la vitrina con generaciones más recientes.

El precio original era: 210,00 €.El precio actual es: 199,50 €.
El precio original era: 210,00 €.El precio actual es: 199,50 €.
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