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Bentley Continental R Red Metallic Minichamps 1:18

Bentley Continental R Red Metallic Minichamps 1:18
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Ficha técnica
Marca del coche
Bentley
Fabricante de modelos
Minichamps
Escala
1:18
Material
Metal
Estado del modelo
Modelo Usado
SKU
107139940
100% auténtico Directo de fabricantes
Cartón de 5 capas Interior relleno de espuma
Devoluciones fáciles 14 días, sin preguntas
Pago seguro Cifrado SSL de 256 bits

Sobre el Bentley Continental R Red Metallic Minichamps 1:18

TL;DR: Minichamps reproduce en diecast 1:18 el Bentley Continental R rojo metalizado de 1996, el cupé que devolvió a Bentley una carrocería propia tras años compartidos con Rolls-Royce. Puertas y capó se abren sobre bisagras metálicas y el interior detalla la tapicería de un gran turismo británico.

Frente a las berlinas alemanas y el clásico italiano que suelen dominar una vitrina, este Bentley aporta otra tradición: la del gran turismo británico construido a mano en Crewe. Minichamps recupera en rojo metalizado la primera carrocería propiamente Bentley desde la posguerra.

El Continental R: la Bentley que recuperó identidad propia

Una carrocería exclusiva tras años de Rolls-Royce compartido

Durante décadas, los Bentley de calle compartían prácticamente toda su carrocería con los Rolls-Royce equivalentes, distinguiéndose apenas por la parrilla y algunos detalles de acabado. El Continental R, presentado en 1991, rompió con esa costumbre: fue el primer cupé diseñado específicamente para Bentley desde el final de la Segunda Guerra Mundial, con un perfil propio, más bajo y más tenso que el de cualquier Rolls-Royce contemporáneo. Ese cambio de filosofía en el diseño marcó también el rumbo de los Bentley posteriores, que a partir del Continental R dejarían de apoyarse en la plataforma visual de Rolls-Royce. Esta unidad de 1996 en rojo metalizado representa la madurez de ese diseño, ya asentado tras varios años de producción en la planta de Crewe.

El V8 turbo bajo un capó discreto

Bajo ese capó largo y sin adornos trabaja un V8 de 6.75 litros con turbocompresor, la misma familia mecánica que Bentley había usado durante años pero ajustada para ofrecer al Continental R un carácter más deportivo que el de las berlinas de la marca. La potencia se entregaba con la suavidad que se esperaba de un gran turismo británico, sin renunciar a la capacidad de adelantar con autoridad en carretera, una combinación que definía el concepto de cupé de lujo con vocación viajera.

Minichamps y el rojo metalizado sobre zamak

Huecos de carrocería en una silueta de dos puertas

Un cupé de líneas tensas como el Continental R exige que los huecos entre puerta y aleta se mantengan mínimos para no romper la silueta, y Minichamps logra esa continuidad visual con un ajuste preciso en zamak. El rojo metalizado se aplica en una capa uniforme que resalta los volúmenes redondeados del capó y el techo, sin las variaciones de tono que aparecen cuando la pintura se acumula de forma desigual en las superficies curvas de un cupé de dos puertas.

Interior y detalles de un cupé de gran turismo

El interior distingue la tapicería de los asientos del salpicadero con acabados diferenciados, una atención al detalle coherente con un coche que en su versión real ofrecía cuero y madera trabajados a mano. Las puertas se abren sobre bisagras metálicas que sostienen el ángulo elegido sin necesidad de forzarlas, y el peso general de la pieza al levantarla de su caja confirma la construcción en zamak típica de esta gama media de Minichamps.

Un cupé británico entre colecciones alemanas e italianas

Escala, tamaño y contexto de colección

Con una longitud próxima a los 25 centímetros, este Continental R ocupa un espacio similar al de otros cupés de lujo en 1:18 y funciona bien como contrapunto británico en una vitrina dominada por berlinas alemanas o clásicos italianos. Su rareza relativa en el catálogo de diecast, frente a la abundancia de Mercedes y BMW de la misma década, lo convierte en una pieza que aporta variedad de marca sin salir del segmento de lujo de los noventa.

Cuidado del metalizado rojo

Los tonos rojos metalizados tienden a mostrar antes el desgaste por rozamiento que los colores oscuros, así que conviene manipular la pieza sujetándola por la base en lugar de por la carrocería, y guardarla en una vitrina cerrada que la proteja del polvo y de la luz solar directa. Con esos cuidados básicos, el brillo del metalizado se mantiene intacto durante años, algo que no siempre ocurre con las piezas expuestas sin protección en estanterías abiertas.

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