
Mercedes 300 SL W198 Gullwing Plata Norev 1:18

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Ficha técnica
- Marca del coche
- Mercedes
- Fabricante de modelos
- Norev
- Escala
- 1:18
- Material
- Metal
- Estado del modelo
- Modelo Nuevo
- SKU
- 183857
- Año
- 1954
- Época
- 1950s
- Tipo de carrocería
- Coupé
- Clase de vehículo
- Deportivos Clásicos
- Partes móviles
- Sí
- Estado del embalaje
- Nuevo
- Tipo de modelo
- Modelos de Calle
- EAN / GTIN
- 3551091838579
Sobre el Mercedes 300 SL W198 Gullwing Plata Norev 1:18
TL;DR: El Mercedes 300 SL Gullwing de Norev reproduce en 1:18 el deportivo W198 de 1954, en plata, con las puertas de alas de gaviota articuladas hacia arriba. La carrocería es de zamak fundido, fiel a las proporciones bajas que impuso el chasis tubular original. Una pieza de referencia para una colección de deportivos clásicos alemanes de los años cincuenta.
El importador Max Hoffman convenció a Mercedes-Benz de llevar a producción un coche de carreras pensado solo para el asfalto de competición, y así nació en 1954 el 300 SL, presentado en el Salón de Nueva York con unas puertas que se abrían hacia el cielo en lugar de hacia los lados. Norev traslada ese gesto a 1:18 en el plata que definió la primera imagen pública del modelo.
El W198, del circuito a la calle
Un chasis tubular que impuso las puertas
El origen de las puertas de alas de gaviota no fue estético sino estructural: el 300 SL nació sobre un chasis de tubos entrelazados que subía muy alto a la altura de las puertas convencionales, dejando sin espacio un umbral normal. Los ingenieros resolvieron el problema recortando el techo hacia arriba en lugar del lateral, y el resultado se convirtió en la seña de identidad del modelo antes incluso de que nadie lo llamara Gullwing. Ese mismo coche había corrido en 1952 en Le Mans y en la Mille Miglia bajo la denominación W194, y su paso a la producción en 1954 fue casi una excepción dentro del catálogo habitual de la marca.
Inyección directa y un seis cilindros inclinado
El 300 SL fue el primer automóvil de producción en montar inyección directa de combustible, un sistema mecánico Bosch adaptado de la aviación que le dio una potencia notable para su época. El bloque de seis cilindros se inclinó unos cincuenta grados hacia la izquierda dentro del compartimento del motor, una solución que permitió bajar la línea del capó y dar al coche su perfil característico. Norev respeta ese capó largo y bajo en la fundición, la proporción exacta que hizo posible la mecánica inclinada, y que sigue siendo el rasgo que distingue a un 300 SL de cualquier otro deportivo de su década.
El zamak de Norev y el gesto de las alas de gaviota
Peso y solidez de una carrocería metálica
La miniatura de Norev está fundida en zamak, una aleación de zinc que aporta un peso notable en relación con su tamaño, perceptible nada más sacarla de la caja. Esa masa metálica transmite una sensación de solidez que conviene a un deportivo con tanta carga histórica, aunque el proceso de fundición implica juntas algo más visibles alrededor de las puertas que las que ofrecería una pieza de resina de gama alta. Es un compromiso habitual en esta franja de precio, y aquí queda compensado por la fidelidad de las proporciones generales de la carrocería.
Abrir las puertas hacia arriba, no hacia el lado
El gesto de apertura es, lógicamente, el rasgo más comentado de esta miniatura: las puertas giran sobre un eje situado en el techo y se levantan hacia arriba en lugar de desplazarse hacia fuera, reproduciendo el mecanismo que hizo famoso al original. El recorrido tiene el punto justo de tensión para que la puerta se mantenga levantada sin caer sola, y verlas abiertas junto al capó también accesible convierte la vitrina en un pequeño escaparate técnico. Pocas miniaturas de coches clásicos ofrecen un gesto de apertura tan reconocible como este.
El plata que marcó la primera imagen pública
El plata que lleva esta unidad no es un tono cualquiera dentro de la paleta de posibilidades del 300 SL: es prácticamente el color con el que el modelo se presentó al público en 1954 y el que aparece en la mayoría de las fotografías históricas del coche en el Salón de Nueva York. Sobre la carrocería de zamak, el tono se ve profundo bajo luz directa, y el reflejo del metal ayuda a marcar el contorno de las aletas delanteras y traseras, dos elementos de diseño que definen la silueta del 300 SL tanto como sus puertas. A escala 1:18, el modelo mide algo más de 21 centímetros de largo, una medida compacta comparada con las berlinas de la misma marca. Junto a otros deportivos alemanes de los años cincuenta y sesenta, el 300 SL suele ocupar el lugar de honor de cualquier vitrina, no solo por su historia sino porque su silueta baja y sus puertas levantadas generan un contraste visual que ninguna otra carrocería de la época consigue igualar.
La pieza de referencia de cualquier colección clásica
Poseer un 300 SL en miniatura es, para muchos coleccionistas, un sustituto razonable de un original que hoy resulta inalcanzable para la inmensa mayoría de los aficionados a los coches clásicos. Norev ofrece esa referencia en un formato accesible dentro del catálogo de deportivos alemanes, con una fundición sólida en zamak y un gesto de apertura que hace justicia a la ingeniería original del chasis tubular. Para una colección organizada por décadas, este modelo marca el inicio de la era dorada del deportivo alemán de posguerra, y funciona bien como pieza de apertura de una fila dedicada a Mercedes-Benz, situada antes de los cupés y berlinas deportivas de las décadas siguientes, desde el propio CLK hasta las berlinas AMG más recientes.















